Descripción

Este patio se encuentra situado en la calle de Buzones, 2

Su nombre parece derivarse de los seis registros subterráneos o aljibes que afloran en su pavimento, entre el convento de Santo Domingo el Real y el de las Capuchinas. Dichos registros se dedicaban a recoger las aguas pluviales de los extensos tejados de los conventos indicados. En 1776 se llamaba igual que hoy la calle. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo).

El número que nos ocupa tiene portada en piedra simulando el despiece. Dintel y pilastras con piedras enteras, ladrillo sencillo y esgrafiado. Blasón renacentista también en piedra decora su fachada. Encima remata un balcón. Puerta en madera claveteada.

Entrando al zaguán, se suben tres escalones que dan acceso al patio. Patio casi de forma cuadrada, de 6,5 x 5 m, sin columnas ni pilares de apoyo, suelo embaldosado, fuente central de cerámica adornada con ranas y zócalo de vistosos azulejos. Pozo de granito con brocal, en una esquina, y un pequeño arco en escayola de estilo mudéjar con dibujos geométricos al pie de la escalera que da acceso a la planta superior. En el patio, se aprecia en buen estado el artesonado y vigas de madera, con canecillos y dibujos policromados en sus huecos. Sobre todo ello descansa la planta superior que presenta en sus laterales balaustrada en madera y cerramiento, estando el interior acristalado. (Textos: Patios de Toledo).

Cercano a esta calle, al final, atravesando la plaza que lleva su mismo nombre, llegamos a la plaza de Santo Domingo el Real, lugar donde se escribió la leyenda:

La Voz del Silencio, atribuida a Adolfo Bécquer. “...un viejo judío que tiene su puesto de quincalla frente a la vieja casa en que sonó la misteriosa voz, me contó que dicha casa está deshabitada desde hace mucho tiempo. Vivía en ella una bellísima mujer acompañada de su esposo, un avaro mercader de mucha más edad que ella. Un día el mercader salió de la casa cerrando la puerta con llave, y no volvió a saberse de él ni de su hermosa mujer. La leyenda cuenta que desde entonces todas las noches un fantasma blanco con formas de mujer vaga por el ruinoso caserón, y se escuchan confusas voces mezcladas de maldición y lamento”.

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